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Jdt 8,21b-23

Jdt 8,21b-23

Recordad cómo fueron probados nuestros padres para ver si verdaderamente servían a su Dios. Recordad cómo fue probado Abrahán, nuestro padre; y, purificado por muchas tribulaciones, llegó a ser amigo de Dios. Del mismo modo, Isaac, Jacob, Moisés y todos los que agradaron a Dios, le permanecieron fieles en medio de muchos padecimientos.

Historia de Corpus

La fiesta surgió en la Edad Media, cuando en 1208 la religiosa Juliana de Cornillon promueve la idea de celebrar una festividad en honor al Cuerpo y la Sangre de Cristo presente en la Eucaristía. Así, se celebra por primera vez en 1246 en la diócesis de Lieja (Bélgica).

En el año 1263, mientras un sacerdote celebraba la misa en la iglesia de la localidad de Bolsena (Italia), al romper la Hostia consagrada brotó sangre, según la tradición.1 (Una explicación posible de este suceso es la presencia en el pan del pigmento rojo prodigiosina segregado por la bacteria Serratia marcescens. ). Este hecho, muy difundido y celebrado, dio un impulso definitivo al establecimiento como fiesta litúrgica del Corpus Christi. Fue instituida el 8 de septiembre de 1264 por el papa Urbano IV, mediante la bula Transiturus hoc mundo. A Santo Tomás de Aquino se le encargó preparar los textos para el Oficio y Misa propia del día, que incluye himnos y secuencias, como Pange Lingua (y su parte final Tantum Ergo), Lauda Sion, Panis angelicus, Adoro te devote o Verbum Supernum Prodiens.

En el Concilio de Vienne de 1311, Clemente V dará las normas para regular el cortejo procesional en el interior de los templos e incluso indicará el lugar que deberán ocupar las autoridades que quisieran añadirse al desfile.

En el año 1316, Juan XXII introduce la Octava con exposición del Santísimo Sacramento. Pero el gran espaldarazo vendrá dado por el papa Nicolás V, cuando en la festividad del Corpus Christi del año 1447, sale procesionalmente con la Hostia Santa por las calles de Roma.

En muchos lugares es una fiesta de especial relevancia. En España existe el dicho popular: Tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión, lo que da idea del arraigo de esta fiesta.

Las celebraciones del Corpus suelen incluir una procesión en la que el mismo Cuerpo de Cristo se exhibe en una custodia. En algunos países esta fiesta ha sido trasladada al domingo siguiente para adaptarse al calendario laboral.

2Ts 3,10b-13

2Ts 3,10b-13

El que no trabaja, que no coma. Porque nos hemos enterado de que algunos viven sin trabajar, muy ocupados en no hacer nada. Pues a ésos les mandamos y recomendamos, por el Señor Jesucristo, que trabajen con tranquilidad para ganarse el pan. Por vuestra parte, hermanos, no os canséis de hacer el bien.

Jl 2,27-3,1

Jl 2,27-3,1

Sabréis que yo estoy en medio de Israel, el Señor, vuestro Dios, el Único, y mi pueblo no será confundido jamás. Después de eso, derramaré mi Espíritu sobre toda carne: profetizarán vuestros hijos e hijas.

El paquete de galletas

Esto era una mujer que estaba en el aeropuerto esperando el avión, y decidió comprarse un paquete de galletas. Se sentó, cogió su libro y de repente se sentó un chico a su lado. Mientras la mujer leía e iba cogiendo galletas el chiquillo se comía una, “que sinvergüenza” pensaba la mujer. Así estuvieron todo el tiempo, la mujer no decía nada. Al final ya solo quedaba una galleta, el chico la cogió, la partió por la mitad y dejó la otra mitad y el chico contento se fue… “menudo sinvergüenza, se come mis galletas y encima se va contento”. La mujer metió su libro en la mochila y se fue.

Se montó en el avión. Se sentó, y cuando fue a coger el libro, vio que estaba allí el paquete de galletas.

Historia de un chico

Hablaba con un chico de apenas 15 años en una mañana más bien gélida… Era de una de esas personas que, según él mismo me iba contando, parece que nacen con la estrella en la frente. Siempre caía de pie, como se suele decir. Sacaba buenas notas, tenía una familia estupenda, buena posición económica y sus amigos aparentemente le querían de verdad. Caía bien a todo el mundo (hasta a los profesores)…y además jugaba al fútbol como extremo izquierdo que no era normal. Vamos, que aparentemente su vida era de lo más idílica que uno podía imaginarse… Tal vez por eso, o porque en el fondo no lo conocía, me extrañó que me dijera que su vida le parecía muy aburrida, que él pensaba que la gente con la que trataba a diario era medio su normal y que sus padres iban de enrollados por la vida pero que en el fondo eran unos falsos.

Al principio imaginé que me encontraba delante del clásico adolescente que se ha levantado con el pie izquierdo y necesita alguna diana en la que clavar su veneno matutino… Así que no hice mucho caso y seguimos hablando…, pero conforme me crecía su incontinencia verbal y no dejaba ni a salvo a la vecina del quinto, entendí que tenía delante no solo a un desagradecido sino al clásico niño niño de papá que solo sabía mirarse el propio ombligo a toda hora.

Decidí pasar entonces al ataque y le pregunté: ¿y tú que crees que piensa los demás de ti?, ¿que crees que piensan tus padres, tus amigos, tus profesores, tus compañeros d equipo?… Se me quedó mirando con cara de que “tío más raro este cura preguntándome estas tonterías”, pero entendí que jamás se había parado a preguntarse para qué servía su vida a los demás, que aportaba él a la existencia a los que tenía más cercanos… Por eso, sin tiempo para hacerle pensar le solté: Tu, ¿a quién quieres?, ¿por quién estarías dispuesto a perder una tarde entera de tu vida ayudándole en algo?… A ti,¿quién te importa de verdad además de tu propio capricho, tu afán por pasarlo bien, tu usar a todo el mundo como si fueran tus chachas y tus sirvientas?… Ahí justo fue cuando pensé que ahí se acaba la conversación, que ese chaval no volvería a hablar conmigo ni aunque le regalara el último juego de moda de la play…

Y ocurrió lo más inesperado… Este chico se me quedó mirando fijamente, con la vista clavada en mis ojos, y sin pestañear, me dijo: “¿Eso es lo que piensa usted realmente de mi, sin que me conozca de nada y sin que exista un mínimo de confianza entre nosotros?”… Tragué saliva y estuve entonces a punto de decirle la s típicas frases ñoñas que pusieran algo de dulzura a nuestra conversación, pero entendí que eso acabaría estropeándolo todo. Intuí -no sé porque- que este chico guardaba un gran fondo de honradez en su interior. Así que no quiso decepcionarle, y la dije: “Sí, eso es l que pienso…” Se hizo un tenso y modestísimo silencio -apenas fueron dos minutos que me parecieron dos horas- y sin mediar palabra este chico se puso a llorar a chorros. E quedé en silencio, observándole, respetando ese momento de dolor íntimo que yo no deseaba estropear. Y a poco, alzando la vista, los ojos bañados en lágrimas, me dijo: “Gracias”… ¿Por qué?, le pregunté. “Porque por fin alguien me dice a la cara lo que yo pensaba desde hacía tiempo… que estoy hecho un imbécil”.

A partir de ahí se creó una especie de clima donde era imposible que este chico no me tuviera ganado por completo. Entendí que tenía unas dotes humanas espectaculares… Era un tipo que sabía llevarse a la gente a la calle. Creaba alrededor un atracción singular…pero su vida era un desperdicio. Ese estarse mirando a sí mismo constantemente estaba haciendo estragos en su interior… por eso se sentía tantas veces amargado, como si la vida fuera un juego donde los demás solo eran marcianitos a los que disparar cuando se acercaban demasiado… Su corazón se había empequeñecido a más no poder… Ese el precio que le hacía pagar su egoísmo: quedarse con su soledad en lo mas hondo de su ser; haberse preocupado tanto por amarse a sí mismo que al final hasta el amor le parecía una cosa insulso y aburrido.

Por eso lloraba… Así me explicaba él como se sentía, y por eso ma dio las gracias. “Lo he hecho porque ha conseguido despertarme” … me parecía no solo que exageraba sino que ademas era él el que se había despertado de si mismo… o mejor dicho, fue Dios quién despertó en su interior ese deseo por salir de su propia amargura interior.

La historia con Marcos -así se llamaba este chico- se prolongó el tiempo… Creció una amistad duradera que me hizo descubrir la profunda transformación que sufrió este chico. Me encantaría poder decir que fui protagonista singular de su cambio, pero mentiría como un bellaco…

A Marcos o cambio Dios en primera persona. Lo hizo un chico generoso de corazón, que aprendi a conocerse de verdad, a quererse como era y que descubrió la profunda atracción que genera la amistad personal con Jesucristo… A prendió a amar a dios en su vida concreta porque lo trataba… Era imposible -pasados los años- no darse cuenta que él hablaba de Cristo como alguien que vivía de verdad. No era una idea… era una Persona a la que amaba.

Marcos estudió químicas. Saco unas notas brillantes, y al acabar la carera, en una cena con todos los compañeros, soltó la bomba que yo ya intuía: “Me haré sacerdote”, le dijo. Varios se quedaron de piedra. Otros y otras ya lo veían venir. Unos meses después, con apenas tres semanas transcurridas desde su entrada al seminario, Marcos sufrió un accidente en el que perdió la vida. Un borracho le atropello con su coche mientras cruzaba un paso de peatones… Así murió, así de fue directo al cielo

Paso de ser egoísta | Antonio Perez Villahoz

La confesión

El otro día, animándole a un amigo a que se confesara le expliqué unas cuantas cosillas y ahora las tengo por escrito y quería compartirlo con vosotr@s. Más o menos esto fue lo que le expliqué:

La confesión como ya sabrás consiste en que el sacerdote, que en ese momento es Cristo, te absuelve tus pecados en el nombre de la santísima Trinidad de modo que Dios te perdona los pecados que tú le hayas dicho al sacerdote.

Porque no hay que temerle. Si tienes miedo de decirle algo y que el sacerdote te señale como la que ha hecho tal cosa, no te preocupes, a ver no se si me entiendes, el sacerdote al día hace muchas confesiones y luego ya no se acuerda. Además lo más bonito de la confesión (aparte de la absolución de los pecados) es que el sacerdote te puede ayudar, sobretodo si lo ves a menudo (cada 15 días está bien) no sientas vergüenza, él te entiende, y seguro que ha escuchado de todo, así que está acostumbrado a escuchar pecados. Ahora bien, el sacerdote tiene una norma que siguen a rajatabla, NO PUEDEN DECIR NADA, si por ejemplo un hombre ha asesinado a una persona y la policía lo está buscando, el asesino va a al sacerdote y en la confesión se lo dice, EL SACERDOTE NO PUEDE DECIR NADA.

Jn 15,12-17: Esto os mando: que os améis unos a otros.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

– «Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.

Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.

Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.

No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.

De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros.»

Mayo, mes de María

Mayo es el mes de la Virgen María, en este mes yo os propondría hacer una cosa. Yo las llamo flores, es más se llama Las flores a La virgen.

Esto consiste en que cada día recéis una oración personalizada a la virgen, que le destinéis unos minutos a Ella por la mañana. Después de la oración os propongáis un reto para ese día. Ya puede ser no llevarme por la pereza, ir a misa ese día o cualquier cosa.

Saludos y que disfrutéis este mes consagrado a la virgen María.

Si tenéis alguna duda preguntadlo en los comentarios.

Jn 14,21-26: El Defensor que enviará el Padre os lo enseñará todo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

– «El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.»

Le dijo judas, no el Iscariote:

– «Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?»

Respondió Jesús y le dijo:

– «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él.

El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.

Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.»

Jn 10,1-10: Yo soy la puerta de las ovejas.

En aquel tiempo, dijo Jesús:

-«Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:

-«Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mi son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.»

Fragmento

– «Yo soy el pan de la vida. El que viene a mi no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.»

Rm 10,8b-10

La palabra está cerca de ti: la tienes en los labios y en el corazón. Se refiere a la palabra de la fe que os anunciamos. Porque, si tus labios profesan que Jesús es el Señor y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación.

Jn 20,11-18: He visto al Señor.

En aquel tiempo, fuera, junto al sepulcro, estaba María, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies,

donde había estado el cuerpo de Jesús.

Ellos le preguntan:

– «Mujer, ¿por qué lloras?»

Ella les contesta:

– «Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.»

Dicho esto, da media vuelta y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.

Jesús le dice:

– «Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?»

Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:

– «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré.»

Jesús le dice:

– «¡María!»

Ella se vuelve y le dice:

– «¡Rabboni!», que significa: «¡Maestro!»

Jesús le dice:

– «Suéltame, que todavía no he subido al Padre. Anda, ve a mis hermanos y diles: “Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro.”»

María Magdalena fue y anunció a los discípulos:

– «He visto al Señor y ha dicho esto.»

Vigilia Pascual. La resurrección de Jesucristo: la otra cara de la historia

¡Cristo ha resucitado! ¡Aleluya!

Al leer la Pasión (el Domingo de Ramos y el Viernes Santo) comprendimos que es posible leer la historia (la de la Pasión, la de la humanidad y la nuestra propia) “de otra manera”, positiva y esperanzada. En medio del dolor, la injusticia y la muerte fuimos capaces de encontrar ciertas claves que nos abrieron los ojos para la esperanza.

La noche de Pascua y su prolongación en la celebración del domingo es una confirmación, es más, una proclamación que pone de manifiesto con toda su fuerza lo que empezamos a vislumbrar entonces. En medio de la noche celebramos la liturgia de la luz: las tinieblas empiezan a ser disipadas. Aunque es de noche, permanecemos en vela para ver esta luz, esta aurora. A esta luz la Palabra despliega ante nuestra mirada atónita toda la historia de salvación. Como una gran sinfonía se nos anuncia que, al hilo de la historia tormentosa y tantas veces malvada de la humanidad, Dios no ha estado durmiendo, sino que no ha dejado de actuar a favor de los hombres: “Éste es el día en que actuó el Señor: sea nuestra alegría y nuestro gozo” (Sal 117). Contemplamos, pues, las grandes obras de Dios a favor de la vida, de la libertad, de la dignidad, a favor de los pobres y desvalidos, de las víctimas, a favor de todos sin distinción, pues llama a todos a la reconciliación, la restauración y el perdón.

Estas grandes obras de Dios han culminado definitivamente en su Hijo Jesucristo, su Palabra encarnada, que ha librado el combate decisivo contra el mal y su gran expresión y consecuencia que es la muerte. Enfrentándose a ella, entrando en ella, en apariencia derrotado por ella, Jesús la ha vencido por dentro, al sembrar la semilla del bien y del amor en el corazón mismo de lo que parece ser la victoria del mal: la semilla de la libertad (Jesús entrega libremente su vida), de la dignidad (Jesús no se somete ni pacta con las fuerzas del mal), de la Verdad (por cuyo testimonio entrega su vida), del Bien, pues no opone al mal que le aplasta un mal mayor, sino, por el contrario, un bien más poderoso: el del perdón ofrecido a todos y la reconciliación con Dios, abierta como sus brazos en la cruz y su costado traspasado por la lanza.

En esta noche, en este día Jesús realmente muerto, y en verdad vuelto a la vida, nos está diciendo que merece la pena perder a veces humanamente para ganar bienes no perecederos: merece la pena mantener la fidelidad (aunque a veces nos parece que con ello renunciamos a la felicidad inmediata), tratar de vivir en la verdad, renunciar a la venganza, saber pedir perdón con humildad y perdonar con generosidad… Y así un largo etcétera que la Palabra de Dios nos enseña y la vida misma, iluminada por esa Palabra, nos va mostrando.

La Resurrección de Cristo nos dice que es posible no sólo leer la historia en otra clave (positiva), sino vivir “de otra manera” haciéndonos protagonistas vivos y activos de esa “otra historia”, historia de salvación, historia de derrotas aparentes que se convierten en victorias. Para ello es preciso conectarse con el Autor de la salvación, aspirar a los bienes de arriba, que no consisten sino en que nuestra vida esté con él, el Maestro que nos enseña a vivir de esa otra manera, no sólo para sí (y, tal vez, para el pequeño círculo), el Señor que transforma la muerte en vida. Ese es el sentido del Bautismo, que la liturgia de la noche pascual, en su tercera parte (tras el fuego y la Palabra), en la liturgia del agua, nos invita a renovar. Estamos bautizados en Cristo, esto es, estamos conectados a la fuente de esa vida nueva, de esa posibilidad más alta. De cuando en cuando, y la noche pascual es un momento especialmente privilegiado, necesitamos renovar de manera explícita nuestro bautismo, para recordar que estamos en camino y que este camino tiene todavía recorrido por delante. Pero el bautismo no es un rito mágico, sino el sello de una pertenencia y de una amistad que hay que renovar en el día a día, tratando de vivir de esa “otra manera”, aprendiendo a hacerlo en la escucha cotidiana de la Palabra y alimentando nuestra vida con la comunión en el misterio pascual que renueva la Eucaristía. Cuando al saludarnos con el grito de júbilo “¡Cristo ha resucitado!” respondemos “¡Verdaderamente ha resucitado!”, ese verdaderamente quiere subrayar que no se trata de una conmemoración sólo litúrgica o simbólica: somos testigos de la resurrección, nosotros, “que hemos comido y bebido con Él después de su resurrección”, cada vez que participamos en la Eucaristía.

Renovamos las promesas bautismales (a veces, siendo testigos del bautismo de los catecúmenos en este noche pascual) al contemplar primero en la noche, en la que ya vislumbramos la luz de la aurora, el sepulcro vacío. El lugar de la muerte ha soltado su presa. No hay que buscar entre los muertos al que vive. Jesús no es un personaje histórico admirable, que ha dejado su huella en la historia y luego, como todos los personajes de la historia, se ha ido, engullido por la voracidad del tiempo. Los que velan y lo buscan, como las mujeres en la noche pascual, reciben señales que dicen que Jesús vive y va a nuestro encuentro.

En la noche las mujeres, presas de la sorpresa y del miedo, no dijeron nada, según suena en esta noche el evangelio de Marcos (que insiste siempre en la dificultad para creer incluso de los propios discípulos; que nadie, pues, se extrañe si siente resistencia ante la noticia). Pero al romper el primer día de la semana, al hacerse la luz, aun incluso sin haber llegado a la plena comprensión (así se nos relata la situación de María Magdalena), el mensaje recibido se convierte en testimonio que llama a los demás discípulos a ir también a ver el lugar en el que Jesús ya no está, para que viendo esa ausencia se abra la luz de la fe: vio y creyó.

Ser cristiano es ver con los ojos de la fe: ver a Cristo Resucitado, y ver el mundo con ojos nuevos, ver a los demás y a nosotros mismos con los ojos de Dios; y, además, comunicar lo que hemos visto y creído, en primer lugar, a los otros discípulos: este testimonio mutuo es uno de los fundamentos de la Iglesia; ser cristiano es entrar a formar parte de esta historia “otra”, que transcurre en medio de la historia humana, en la que a veces aparecemos como derrotados y perdedores, aunque, en realidad, salimos victoriosos en Aquél que, muerto y resucitado, ha vencido al mundo y vive hoy y reina por los siglos de los siglos.

Viernes santo

Pasión

Condena

Insultos

Bofetadas

Injusticia

Dolor

Sufrimiento

Caída

Dolor

Caída

Dolor

Caída

Dolor…

Y todo esto

Por amor

Ego sum seminarian

Is 50,5-7

El Señor me abrió el oído; yo no me resistí ni me eché atrás; ofrecí la espalda a los que me apaleaban, las mejillas a los que mesaban mi barba, no me tapé el rostro ante ultrajes ni salivazos. El Señor me ayuda, por eso no sentía los ultrajes; por eso endurecí el rostro como pedernal, sabiendo que no quedaría defraudado.

Santifica el estudio

A todos los jóvenes estudiantes que ahora se preparan para una etapa dura, santificad el estudio, ofrecérselo al Señor. Rezad cada vez que os pongáis a estudiar, cada vez que tengáis un exámen.

Vuestro amuleto, vuestro crucifijo.

Sal 26,1.2.3.13-14: El Señor es mi luz y mi salvación.

El Señor es mi luz y mi salvación,

¿a quién temeré?

El Señor es la defensa de mi vida,

¿quién me hará temblar?

Cuando me asaltan los malvados

para devorar mi carne,

ellos, enemigos y adversarios,

tropiezan y caen.

Si un ejército acampa contra mí,

mi corazón no tiembla;

si me declaran la guerra,

me siento tranquilo.

Espero gozar de la dicha del Señor

n el país de la vida.

Espera en el Señor, sé valiente,

ten ánimo, espera en el Señor.

Domingo de ramos

Cuando se aproximaban a Jerusalén, cerca ya de Betfagé y Betania, al pie del monte de los Olivos, envía a dos de sus discípulos,

diciéndoles: “Id al pueblo que está enfrente de vosotros, y no bien entréis en él, encontraréis un pollino atado, sobre el que no ha montado todavía ningún hombre. Desatadlo y traedlo.

Y si alguien os dice: “¿Por qué hacéis eso?”, decid: “El Señor lo necesita, y que lo devolverá en seguida”.”

Fueron y encontraron el pollino atado junto a una puerta, fuera, en la calle, y lo desataron.

Algunos de los que estaban allí les dijeron: “¿Qué hacéis desatando el pollino?”

Ellos les contestaron según les había dicho Jesús, y les dejaron.

Traen el pollino donde Jesús, echaron encima sus mantos y se sentó sobre él.

Muchos extendieron sus mantos por el camino; otros, follaje cortado de los campos.

Los que iban delante y los que le seguían, gritaban: “”¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”

Bendito el reino que viene, de nuestro padre David! “¡Hosanna “en las alturas!”

Ef 4,32-5,2

Ef 4,32-5,2

Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo, sed imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor, como Cristo os amó, y se entregó por nosotros a Dios como oblación y victima de suave olor.

Frases 6

El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada.

Curiosidades 1: nombres

¿Alguna vez os habéis preguntado porque Pepe viene de José?

Todo viene por San José. San José era el padre putativo de Jesús. Cogieron la p de padre, y la p de putativo y sacaron PEPE

Y… ¿Paco de Francisco?

Todo es por San Francisco de Asís. Éste buen santo era llamado Pater commune (padre común)

Entonces comieron pa de pater y la co de commune. PACO.

Oración a San José

Oh José, custodia amante de Jesús y de María. Enséñame a vivir siempre

en tan dulce compañía. Se mi maestro

y mi guía en la vida de oración.

Dame paciencia, alegría y humildad de corazón.

No me falte en este día

tu amorosa protección,

ni me mi última agonía tu piadosa intercesión.

Amén

Hoy hay nada más como el cariño que da una madre

El otro día comenté en un blog una entrada que trataba sobre en día de la mujer y su importancia. Yo hice incapié en la importancia de la mujer aunque me metiera en el tema amor de una madre, pero es eso lo que importa.

En una familia en amor de una madre es imprescindible

“Toda persona humana debe la vida a una madre, y casi siempre le debe a ella mucho de la propia existencia sucesiva, de la formación humana y espiritual. La madre, sin embargo, incluso siendo muy exaltada desde punto de vista simbólico —muchas poesías, muchas cosas hermosas se dicen poéticamente de la madre—, se la escucha poco y se le ayuda poco en la vida cotidiana, y es poco considerada en su papel central en la sociedad. Es más, a menudo se aprovecha de la disponibilidad de las madres a sacrificarse por los hijos para “ahorrar” en los gastos sociales.

Sucede que incluso en la comunidad cristiana a la madre no siempre se la tiene justamente en cuenta, se le escucha poco. Sin embargo, en el centro de la vida de la Iglesia está la Madre de Jesús. Tal vez las madres, dispuestas a muchos sacrificios por los propios hijos, y no pocas veces también por los de los demás, deberían ser más escuchadas. Habría que comprender más su lucha cotidiana por ser eficientes en el trabajo y atentas y afectuosas en la familia.

Un adiós sin despedida

Mi adiós se escapa entre los dedos como el resplandor de una escama

Y eso?

Porque vivo en una noria anclada al futuro

La Luz juega al escondite me está buscando

Detrás de una cortina siempre hay una ventana

¿Quíen es usted?

Soy aquel que ve el cielo como un trecho de los estrechos y horizonte y un dicho y un echo

Ehh, caballero?

Un bonsai haciendo el pino con el permiso de que se va

-Necesita algo?

-Una perla sin collar

Una lágrima sin llanto

Y un adiós sin despedida

Ego sum seminarian

La cosa más bella del mundo

El día más hermoso? Hoy

El obstáculo más grande? El miedo

La cosa más fácil? Equivocarse

El error más grande? Hundirte

La raíz de todos los males? El egoísmo

La peor derrota? El desaliento

El mejor profesor? Los niños

La primera necesidad? Comunicarte

El misterio más grande? La muerte

Lo que te hace más feliz? Ser útil a los demás

El peor defecto? El mal humor

El peor sentimiento? El rencor

El regalo más hermoso? La comprensión

La ruta más rápida? El camino correcto

La sensación más grande? La Paz interior

El refugio más feliz? Sonreír

El mejor remedio? El optimismo

La cosa más bella del mundo? El Amor

Santa María Goretti

María Goretti nació el 16 de octubre de 1890 en el pueblo de Corinaldo (Italia), en la provincia de Ancona. Hija de Luigi Goretti y Assunta Carlini, fue la tercera de siete hermanos (Tonino y Ángel nacieron antes que ella; la siguieron Alejandro, Mariano, Ersilia y Teresa).[1] La precariedad económica de sus padres motivó que tuvieran que emigrar en varias ocasiones, hasta asentarse, en régimen de colonato, en las cenagosas tierras de Ferriere di Conta.

Vivió en el seno de una familia humilde y perdió a su padre el 6 de mayo de 1900 por causa de la malaria,[2] cuando ella tenía diez años. Como consecuencia de la muerte de su padre, la madre de María Goretti tuvo que trabajar dejando la casa y los hermanos menores a cargo de María quien realizaba sus obligaciones con alegría y cada semana asistía a clases de catecismo. Antes de que muriera su padre, ella siempre le preguntaba cuándo podría hacer su primera comunión y su padre le decía que cuando fuese voluntad de Dios, ya que ella siempre anhelaba hacer su primera comunión.

A los once años hizo su primera comunión haciéndose, desde entonces, el firme propósito de morir antes que cometer un pecado. En la misma finca donde vivía María trabajaba Alessandro Serenelli, de veinte años de edad, quien se enamoró de María. Serenelli, a causa de lecturas impuras, se dedicó a buscar a María haciéndole propuestas que la santa rechazaba haciendo que Serenelli se sintiera despreciado.

El 5 de julio de 1902, mientras la familia de María y el padre de Alessandro trabajaban cosechando vegetales, la niña se quedó en casa cosiendo ropa y cuidando de su hermanita de dos años, Teresa. Alessandro, que se había cansado de los rechazos de María, la sorprendió e intentó abusar sexualmente de ella, pero María le opuso resistencia y trató de hacerlo razonar advirtiéndole a Serenelli que lo que pretendía era pecado y que no accedería a sus pretensiones, María al ver que Alessandro no entendía explicaciones, resignada y por último le menciona que prefería siempre morir antes de ofender a Dios.

Alessandro reaccionó a estas palabras con descontrol completo, desgarrándole el vestido y apuñalándola salvajemente once veces con una lima a la que había dado forma de cuchilla; cuando Alessandro vio a la malherida María tratando de arrastrarse hacia la puerta, la apuñaló en la espalda tres veces más y huyó. María quedó entonces definitivamente herida de muerte. En ese momento, el padre de Alessandro subió a la casa y la vio tendida en el suelo. Gritó a la mamá de María, diciendo que María había muerto. Fue llevada al hospital y murió al día siguiente.

María perdonó a Alessandro poco antes de morir. El joven fue condenado a 30 años de prisión. En la prisión de Noto, animado por el obispo del lugar, Giovanni Blandini, llegó al arrepentiemiento y a la conversión a la religión católica. En 1927, tras 25 años de reclusión, fue excarcelado anticipadamente por su buena conducta. Pidió el perdón de la familia de María Goretti y la madre de ésta se lo concedió. Pasó el resto de su vida como jardinero y portero de un convento de capuchinos en Macerata, donde falleció el 6 de mayo de 1970, a la edad de 88 años. En el año 1950 el papa Pío XII canonizó a María Goretti, en Roma, Italia.

¿Qué significa ser católico?

La palabra católico viene del griego Katholikos, que significa “Universal”, fundamentado en la voluntad del Señor Jesús al indicarle a sus discípulos: “Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación” (Mc 16, 15). ¿Qué quiere decir esto? que vayan a todo ser humano de la tierra, no a algunos, sino a todo el mundo. Por lo tanto, como católicos formamos parte de una Iglesia única y universal que Cristo mismo fundó y encargó al apóstol Pedro y sus sucesores.

Ser católico significa creer en la totalidad de nuestra fe cristiana. Y cuidado, no te confundas, nosotros como católicos somos también cristianos, puesto que creemos en Jesucristo el Hijo de Dios, que por el bautismo nos hace parte de la gran familia celestial. “Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Mt 28, 20) Entonces, al igual que es correcto llamarnos católicos porque como iglesia acogemos a todo ser humano que habite la tierra, también es correcto denominarnos cristianos ya que somos seguidores de Cristo.

Ahora bien, el formar parte de la Iglesia Católica nos compromete a guardar una estrecha relación con Dios a través de su Hijo Cristo Jesús participando de los Sacramentos instituidos por él mismo, de quien, además, debemos ser siempre imagen y semejanza ante los hombres, para así ser verdaderos fieles ante sus ojos. No es suficiente con llamarnos cristianos católicos, debemos serlo y por lo tanto también vivirlo.

Es muy triste ver a tantos hermanos que reducen su fe a sólo una misa de domingo vivida de manera común y corriente, los llamados católicos de nombre, que por si fuera poco viven prácticamente como si no lo fueran. Por eso, hoy te invito a ser un católico verdadero, un católico que vive y practica su fe en plenitud.

Te invito a ser un católico que, consciente de su debilidad humana, se esfuerza por evitar el pecado, conoce y estudia su fe, y que practica las buenas obras. Estamos llamados a imitar a Cristo, debemos amar y vivir como Cristo lo hace, en otras palabras, debemos ser Cristos vivientes.

Ex 19,4-6a

Ya habéis visto cómo os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí; ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; seréis para mi un reino de sacerdotes y una nación santa.

Frases 4

No importa el problema

por el que estés pasando

No te mueras de pena

Aunque te estes hartando

Dios no dejará que te hundas

Ego sum seminarian

Gabriel

Ha eso de las una escuché en la radio la aparición de Gabriel

Rezemos hoy por el y por su familia.

Dale Señor a esa familia tu paz y consuelo para que sepan que su hijo Gabriel, víctima de la muerte esté en tu gloria y viva contigo.

A Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos, Amén

Pececito

1 Corintios 9,24-25

En el estadio todos los corredores cubren la carrera, aunque uno solo se lleva el premio. Corred así: para ganar. Pero un atleta se impone toda clase de privaciones. Ellos para ganar una corona que se marchita; nosotros en cambio una que no se marchita.

Isaías 1,16-18

«Lavaos, purificaos, apartad de mi vista vuestras malas acciones, cesad de obrar el mal, aprended a obrar el bien; buscad lo justo, dad sus derechos al oprimido; defended al huérfano, proteged a la viuda. Entonces venid y litigaremos -dice el Señor-. Aunque vuestros pecados fuesen como púrpura, blanquearán como nieve; aunque sean rojos como escarlata, quedarán como lana.»

Historia: la piedra del río

Esta es la historia de una piedra que vivía en un río aburrida, soñando con ser la más bella de todas y con ser la más mirada.

Un día llegó un hombre y la cogió y la echó en un cubo con muchas más…

Luego la cogió y la pegó en una especie de masa junto con las otras más y a los pocos días empezó a salir el agua.

La piedra aburrida le pidió al agua que se metiera por debajo para poder despegarla. A los pocos días la piedra calló. Levantó la vista y vio un gran mural de un hombre con el pelo largo, pero tenía un problema y es que le faltaba el ojo derecho.

Como se ha de resistir a las tentaciones

Mientras en el mundo vivimos no podemos estar sin tribulaciones y tentaciones: Por lo cual está escrito en Job (, 1):

Tentación es la vida del hombre sobre la tierra.

Ninguno hay tan perfecto ni tan santo que no tenga algunas veces tentaciones, y no podemos vivir sin ellas.

Mas las tentaciones son muchas veces utilísimas al hombre, aunque sean graves y pesadas; porque en ellas es uno humillado, purgado y enseñado.

No hay religión tan santa, ni lugar tan secreto, que no haya tentaciones y adversidades.

Muchos quieren huir las tentaciones y caen en ellas más gravemente.

No se puede vencer con sólo huirlas; mas con paciencia y verdadera humildad nos hacemos más fuertes que todos los enemigos:

Poco a poco, con paciencia y larga esperanza, vencerás (con el favor divino) mejor, que no con violencia y propia fatiga.

Toma muchas veces consejo en la tentación, y no seas desabrido con el que está tentado; antes procura consolarle, como tú lo quisieras para ti.

«Porque como la nave sin timón la llevan a una y otra parte las olas, así el hombre descuidado y que desiste de su propósito es tentado de diversas maneras»

Pero otros son molestados casi por toda su vida.

Humillemos, pues, nuestras almas debajo de la mano de Dios en toda tribulación y tentación, porque El salvará y engrandecerá a los humildes de espíritu.

En las tentaciones y adversidades se ve cuánto uno ha aprovechado, y en ellas consiste el mayor merecimiento y se conoce mejor la virtud.

No es mucho ser un hombre devoto y fervoroso cuando no siente pesadumbre; mas si en el tiempo de la adversidad se. sufre con paciencia, esperanza es de gran provecho.

Nada te turbe

Nada te turbe

nada te espante

Todo se pasa

Dios no se muda

la paciencia

todo lo alcanza.

Quien a Dios tiene,

nada le falta.

Solo Dios Basta

Sta. Teresa de Ávila

Tiempo de…

Tiempo de nacer, y tiempo de morir;

tiempo de plantar, y tiempo de arrancar;

tiempo de matar, y tiempo de curar;

tiempo de derribar, y tiempo de construir;

tiempo de llorar, y tiempo de reír;

tiempo de lamentarse, y tiempo de bailar;

tiempo de lanzar piedras, y tiempo de recoger piedras;

tiempo de abrazar y tiempo de rechazar el abrazo;

tiempo de buscar, y tiempo de dar por perdido;

tiempo de guardar, y tiempo de desechar;

tiempo de rasgar, y tiempo de coser;

tiempo de callar, y tiempo de hablar;

tiempo de amar, y tiempo de odiar;

tiempo de guerra y tiempo de paz.

Hay un tiempo para cada cosa, hay un tiempo para Dios.

Recomendación de película

La cabaña /the shack/

Es una película preciosa ambientada en la actualidad de una iglesia protestante.

La recomiendo, a mi me ha gustado mucho.

Información

Estudio: SUMIT ENTERTAINMENT, LLC y Lionsgate films

Género: drama

Publicado: 2017, españa

Duración: 2 horas aprox.

Oración: Shemá

Shemá, Israel: El Señor nuestro Dios, el señor es uno. Amarás al Señor tu Dios con todo tú corazón, con tu alma, con todas tus fuerzas y al prójimo como a ti mismo.

Amén

Mt 18,21-35: Si cada cual no perdona de corazón a su hermano, tampoco el Padre os perdonará.

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús:

– «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»

Jesús le contesta:

– «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.

El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:

“Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo, ”

El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo:

“Págame lo que me debes.”

El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo:

“Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré”

Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.

Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:

“¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”

Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.

Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.»

Historia: El rey de la tribu

Esta es la historia de un rey de una tribu que vivía en una selva muy lejana. Un día el rey se fue de caza llamo a uno de sus esclavos que le servían para que le acompañase y éste tranquilizándolo le dijo: Dios es perfecto, no dejará que nos pase nada…
Se adentraron en la selva y de repente les interrumpió un gran tigre en el camino y se lanzó a por ellos, el esclavo luchó contra el tigre y lo consiguió matar pero el rey se había quedado sin un dedo. El rey enfadado, le dijo que ese Dios no servía para nada y le encerró en el calabozo. Pasó el tiempo y se fue otra vez de caza, pero esta vez él solo. A esto que le asaltaron una tribu muy rara que ofrecía en sacrificio a humanos. Le comieron preso y se lo llevaron. Ya atado, lo iban a matar pero uno se dio cuenta que le faltaba un dedo y el sacrificio era incompleto así que no se hizo.
El rey contento se marchó a su aldea y fue a ver al esclavo que estaba en el calabozo y le contó todo.
Éste le dijo:
Ves, Dios es un ser perfecto y lo tenía todo planeado. Él quiso que te quedaras sin ese dedo porque sabía que te iba a asaltar una tribu mala.
Y él rey le contestó:
Entonces si Dios lo tenía todo planeado, ¿porqué te encerré a tí en el calabozo?

Para que yo no tuviera que morir en el sacrificio.

Evangelio de hoy

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:

-«Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre.»

Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: “El celo de tu casa me devora.” Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:

-«¿Qué signos nos muestras para obrar así?»

Jesús contestó:

-«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré.»

Los judíos replicaron:

-«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?»

Pero hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y dieron fe a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

Mientras estaba en Jerusalén por las fiestas de Pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo los signos que hacía; pero Jesús no se confiaba con ellos, porque los conocía a todos y no necesitaba el testimonio de nadie sobre un hombre, porque él sabía lo que hay dentro de cada hombre.

La parábola del hijo pródigo

– «Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: “Padre, dame la parte que me toca de la fortuna.” El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de saciarse de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: “Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros.” Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo.” Pero el padre dijo a sus criados: “Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.” Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: “Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud * ” Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: “Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.” El padre le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado.”

Historia: la mujer y el carnicero

Esta es la historia de una mujer pobre que no tenía que comer y a esto que se acercó a una carnicería para pedir algo de carne. El hombre le puso la carne pero la mujer no tenía dinero y el, carnicero se negó a darle carne gratis. A esto que vino un hombre. Y al ver que la mujer no tenía dinero, apuntó una cosa en un papel y lo puso en una parte en la balanza y le pidió al hombre que que pusiera carne hasta que pesara más que el papel. El carnicero puso carne pero el papel pesaba más. Puso más y más carne pero el papel seguía pesando más. El hombre ya extrañado siguió poniendo carne pero el papel seguía pesando más. Al rato el hombre se rindió y le prometió que le daría la carne que necesitaba. Al final se fuero y el carnicero abrió el papel y vio que ponía:

Gracias

Salmo 142

Señor, escucha mi oración;

tú, que eres fiel, atiende a mi súplica;

tú, que eres justo, escúchame.

No llames a juicio a tu siervo,

pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.

El enemigo me persigue a muerte,

empuja mi vida al sepulcro,

me confina a las tinieblas

como a los muertos ya olvidados.

Mi aliento desfallece,

mi corazón dentro de mí está yerto.

Recuerdo los tiempos antiguos,

medito todas tus acciones,

considero las obras de tus manos

y extiendo mis brazos hacia ti:

tengo sed de ti como tierra reseca.

Escúchame en seguida, Señor,

que me falta el aliento.

No me escondas tu rostro,

igual que a los que bajan a la fosa.

En la mañana hazme escuchar tu gracia,

ya que confío en ti.

Indícame el camino que he de seguir,

pues levanto mi alma a ti.

Líbrame del enemigo, Señor,

que me refugio en ti.

Enséñame a cumplir tu voluntad,

ya que tú eres mi Dios.

Tu espíritu, que es bueno,

me guíe por tierra llana.

Por tu nombre, Señor, consérvame vivo;

por tu clemencia, sácame de la angustia.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

Salmo 90: A la sombra del homnipotente

Tú que habitas al Amparo del Altísimo,

que vives a la sombra del Omnipotente,

di al Señor: “Refugio mío, alcázar mío,

Dios mío, confío en ti.”

Él te librará de la red del cazador,

de la peste funesta.

Te cubrirá con sus plumas,

bajo sus alas te refugiarás:

su brazo es escudo y armadura.

No temerás el espanto nocturno,

ni la flecha que vuela de día,

ni la peste que se desliza en las tinieblas,

ni la epidemia que devasta a mediodía.

Caerán a tu izquierda mil,

diez mil a tu derecha;

a ti no te alcanzará.

Nada más mirar con tus ojos,

verás la paga de los malvados,

porque hiciste del Señor tu refugio,

tomaste al Altísimo por defensa.

No se te acercará la desgracia,

ni la plaga llegará hasta tu tienda,

porque a sus ángeles ha dado órdenes

para que te guarden en tus caminos;

te llevarán en sus palmas,

para que tu pie no tropiece en la piedra;

caminarás sobre áspides y víboras,

pisotearás leones y dragones.

“Se puso junto a mí: lo libraré;

lo protegeré porque conoce mi nombre,

me invocará y lo escucharé.

Con él estaré en la tribulación,

lo defenderé, lo glorificaré,

lo saciaré de largos días

y le haré ver mi salvación.”

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

Cántico de las criaturas de San Francisco de Asís

Omnipotente, altísimo, bondadoso Señor,

tuyas son la alabanza, la gloria y el honor;

tan sólo tú eres digno de toda bendición,

y nunca es digno el hombre de hacer de ti mención.

Loado seas por toda criatura, mi Señor,

y en especial loado por el hermano sol,

que alumbra, y abre el día, y es bello en su esplendor,

y lleva por los cielos noticia de su autor.

Y por la hermana luna, de blanca luz menor,

y las estrellas claras, que tu poder creó,

tan limpias, tan hermosas, tan vivas como son,

y brillan en los cielos: ¡loado, mi Señor!

Y por la hermana agua, preciosa en su candor,

que es útil, casta, humilde: ¡loado mi Señor!

Por el hermano fuego, que alumbra al irse el sol,

y es fuerte, hermoso, alegre: ¡loado mi Señor!

Y por la hermana tierra, que es toda bendición,

la hermana madre tierra, que da en toda ocasión

las hierbas y los frutos y flores de color,

y nos sustenta y rige: ¡loado mi Señor!

Y por los que perdonan y aguantan por tu amor

los males corporales y la tribulación:

¡felices los que sufren en paz con el dolor,

porque les llega el tiempo de la consolación!

Y por la hermana muerte: ¡loado mi Señor!

Ningún viviente escapa a su persecución;

¡ay si en pecado grave sorprende al pecador!

¡Dichosos los que cumplen la voluntad de Dios!

¡No probarán la muerte de la condenación!

Servidle con ternura y humilde corazón.

Agradeced sus dones, cantad su creación.

Las criaturas todas, load a mi Señor. Amén.

Oración muy devota para hacer delante de un Cristo

No me mueve, mi Dios, para quererte

el cielo que me tienes prometido

ni me mueve el infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte.

TU ME MUEVES, SEÑOR, MUÉVEME EL VERTE

CLAVADO EN UNA CRUZ Y ESCARNECIDO

MUÉVEME EL VER TU CUERPO TAN HERIDO

MUÉVEME TUS AFRENTAS Y TU MUERTE

Muéveme, en fin, tu amor, y tal manera

/que aunque no hubiera cielo, yo te amara

y aunque no hubiera infierno, te temiera/

No me tienes que dar porque te quiera

/pues aunque lo que espero no esperara ,

lo mismo que te quiero te quisiera

Las apariciones de Fátima

Nuestra Señora nos mostró un gran mar de fuego que parecía estar debajo de la tierra. Hundidos en este fuego [estaban] los demonios y almas, como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas con forma humana, que flotaban en el incendio llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo, cayendo para todos los lados, semejantes al caer de las chispas en los grandes incendios, sin peso ni equilibrio, entre gritos y gemidos de dolor y desesperación, que horrorizaba y hacía temblar de pavor. Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes y negros.

Esta visión duró un momento, y gracias a nuestra buena Madre del Cielo, que antes (en la primera aparición) nos había prevenido con la promesa de llevarnos para el cielo. Si así no fuese, creo que habríamos muerto de susto y pavor.

•En seguida levantamos los ojos hacia nuestra Señora, que nos dijo con bondad y tristeza: «Visteis el infierno, para donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción al Inmaculado corazón . Si hicieran lo que digo, se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra va a acabar, pero si no dejan de ofender a Dios, en el reinado de Pío XI comenzará otra peor. Cuando vean una noche alumbrada por una luz desconocida, sepan que es la gran señal que les da Dios de que él va a castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, el hambre y las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre. Para impedirla, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, y a la comunión reparadora en los primeros sábados. Si atendieran a mis pedidos, la Rusia se convertirá y tendrán paz. Si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia, los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas, por fin mi Corazón Inmaculado triunfará. El Santo Padre me consagrará la Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz».

•Escribo, en acto de obediencia a ti mi Dios, que me mandas por medio de su excelencia reverendísima el señor obispo de Leiria y de vuestra y mi Santísima Madre. Después de las dos partes que ya expuse, vimos al lado izquierdo de Nuestra Señora, un poco más alto, un ángel con una espada de fuego en la mano izquierda. Al centellear despedía llamas que parecía iban a incendiar el mundo. Pero, se apagaban con el contacto del brillo que de la mano derecha expedía •Nuestra Señora a su encuentro. El ángel, apuntando con la mano derecha hacia la tierra, con voz fuerte decía: «Penitencia, penitencia, penitencia».

Y vimos en una luz inmensa, que es Dios, algo semejante a como se ven las personas en el espejo, cuando delante pasó un obispo vestido de blanco. Tuvimos el presentimiento de que era el Santo Padre. Vimos varios otros obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas subir una escabrosa montaña, encima de la cual estaba una gran cruz, de tronco tosco, como si fuera de alcornoque como la corteza. El Santo Padre, antes de llegar allí, atravesó una gran ciudad, media en ruinas y medio trémulo, con andar vacilante, apesadumbrado de dolor y pena. Iba orando por las almas de los cadáveres que encontraba por el camino.

Llegando a la cima del monte, postrado, de rodillas a los pies de la cruz, fue muerto por un grupo de soldados que le disparaban varios tiros y flechas, y así mismo fueron muriendo unos tras otros los obispos, los sacerdotes, religiosos, religiosas y varias personas seglares. Caballeros y señoras de varias clases y posiciones. Bajo los dos brazos de la cruz estaban dos ángeles. Cada uno con una jarra de cristal en las manos, recogiendo en ellos la

Oración de entrada para cada vez que visitéis un sagrario

Vengo, Jesús mío a visitarte.

Te adoro en el Sacramento de tu amor.

Te adoro en todos los sagrarios del mundo.

Te adoro, sobre todo, en donde estás más abandonado y eres más ofendido.

Te ofrezco todos los actos de adoración que has recibido desde la institución

de este sacramento y recibirás hasta el fin de los siglos.

Te ofrezco principalmente las adoraciones de tu Santa Madre, de San José, y de las almas más enamoradas de la eucaristía.

Oración muy devota San José

Oh José

Oh José, custodia amante de Jesús y de María. Enséñame a vivir siempre

en tan dulce compañía. Se mi maestro

y mi guía en la vida de oración.

Dame paciencia, alegría y humildad de corazón.

No me falte en este día

tu amorosa protección,

ni me mi última agonía tu piadosa intercesión.

Amén

Oración para que podamos cumplir la voluntad De Dios

Otórgame, benignísimo Jesús, tu gracia para que esté conmigo, y obre conmigo (Sap 9, 10), y persevere conmigo hasta el fin. Dame que desee y quiera siempre lo que te es más acepto y agradable a Ti. Tu voluntad sea la mía, y mi voluntad siga siempre la tuya, y se conforme en todo con ella. Tenga yo un querer y no querer contigo; y no pueda querer ni no querer lo que Tú quieres y no quieres.

Dame, Señor, que muera a todo lo que hay en el mundo; y dame que desee por Ti ser despreciado y olvidado en este siglo. Dame, sobre todo lo que se puede desear, descansar en Ti y aquietar mi corazón en Ti. Tú eres la verdadera paz del corazón; Tú el único descanso: fuera de Ti todas las cosas son molestas e inquietas. En esta paz permanente, esto es, en Ti, Sumo y eterno Bien. Dormiré y descansaré

Amén

Obras de misericordia

Espirituales

  1. Enseñar al que no sabe.
  2. Dar buen consejo al que lo necesita.
  3. Corregir al que yerra.
  4. Perdonar las injurias.
  5. Consolar al triste.
  6. Sufrir con paciencia los defectos del prójimo.
  7. Rogar a Dios por los vivos y las almas perdidas.

Corporales

  1. Visitar y cuidar a los enfermos.
  2. Dar de comer al hambriento.
  3. Dar de beber al sediento.
  4. Dar posada al peregrino.
  5. Vestir al desnudo.
  6. Liberar al cautivo.
  7. Enterrar a los muertos.

Historia: los tres árboles

Esto eran tres árboles jóvenes que estaban pensando en cómo querían ser de mayor.

El primero quería ser un gran cofre, en que una princesa depositara en él todas sus joyas.

El segundo quería que hicieran de él un gran barco que llevar agente importante

El tercero quería crecer muy alto para cuando la gente le mirase viera a Dios.

Pasaron los años y un día vinieron un grupo de carpinteros. El jefe fue seleccionando los árboles y al ver al primero dijo:

Al primero dijo:

— Este cortadlo y llevároslo a la granja.

Los carpinteros lo cortaron y se lo llevaron.

—Este cortadlo y llevadlo al puerto.

Los carpinteros lo cortaron y se lo llevaron. El árbol estaba contento.

Y al tercero lo cortaron en grandes tablas. El árbol se interrogó pero le paría bien.

Del primero hicieron un comedero para las bestias de la granja

Del segundo árbol hicieron una pequeña barca casi inutilizable.

Y el tercero lo cortaron lo alisaron….

Todos los árboles estaban tristes por que no habían hecho lo que querían.

Un día vino una pareja pobre a la granja donde y la mujer acostó a un niño en él.

Pasaron los años y al fin se montó un grupo de hombres en la barca, era un día de tormenta y los hombres llamaron a uno que estaba dormido. Éste se despertó, dijo unas palabras y la tempestad se calmó.

Pasaron los años y al tercero lo subieron a una monte alto y crucificaron a un hombre en él.

Historia: vale por un vaso de leche con cereales

Era una vez un muchacho un poco pobre que estaba estudiando una carrrera universitaria y que se había gastado todo su dinero en comprar papeles, libros lápices… El muchacho no tenía dinero. Tenía que pedir pero le daba vergüenza. Fue a la casa de su vecina y le pidió un vaso de agua. La mujer le invitó a que pasara y le dio un vaso de leche con cereales. […]

Pasaron los años y la mujer se puso enferma de una enfermada difícil de curar.

La mujer estaba en el hospital y fue curada. Pero la mujer no tenía suficiente dinero para pagar la operación.

Se acercó al mostrador y foe a recoger la factura, la abrió y vio que ponía:

Vale por un vaso de leche con cereales.

Historia: el siervo y las vasijas.

Esto era un hombre, siervo de un rico, que iba todos los días al pozo a llenar dos vasijas. Las llenaba, las enganchaba cada una en extremo de una vara y se la hecha a al costal.

Una de las vasijas, ya viejas, se agujerearon. Al recorrer el camino, el agua se iba cayendo y al final ya no tenia a nada.

La vasija triste le dijo al hombre:

—Señor, ya no sirvo para nada, tengo agujeros y ya no puedo llevar agua.

El hombre la miró, y le dijo:

— ¿Ves el camino?

— Sí

— ¿Y que ves en el camino?

— Flores.

El hombre le dijo.

—Ya sabía que se te caía el agua y por eso he aprovechado para ir plantando flores.


Esta historia es referente a este tiempo de cuaresma en el que la palabra conversión la vamos a escuchar muchas veces. Pues esta historia, si la aterrizamos a nuestra vida, nosotros seríamos la vasija y el siervo sería Dios. Lo que ocurre es que la vasija tiene un defecto y es, que tiene agujeros. Esos agujeros son el pecado. Luego la vasija se da cuenta que tiene agujeros y que no puede llevar agua. Eso nos dice que tenemos que darnos cuanta de que no podemos seguir así y recurrir a la confesión, que es cuando la vasija le dice a siervo que tiene agujeros. Pero aquí pasa una cosa y es que el siervo ya conocía la situación. Éste le explica que había sacado algo bueno de su defecto.

Esta historia en general nos anima a no venirnos abajo pensamos que no servimos para nada, saber donde está el fallo y recurrir a la confesión.

Historia: el niño que no quería meterse en la piscina

Esto era un niño que su padre lo había apuntado a clases de natación. El niño tenía miedo a ahogarse y no se quería meter en la piscina. La seño, ya cansada, le preguntó por qué no quería meterse en la piscina y el niño solo le respondió que quería que su padre viniera a la clase.

Al día siguiente su padre le acompañó hasta la piscina y se metió. El cuando el padre se metió el niño se metió el el agua.

La profesora sorprendida le preguntó a niño por qué ahora si se metía, y é le respondió:

Porque sé que con mi papá no me va a pasar nada.

Lectura breve de hoy: Ef 4,29-32

Malas palabras no salgan de vuestra boca; lo que digáis sea bueno, constructivo y oportuno, así hará bien a los que lo oyen. No pongáis triste al Espíritu Santo de Dios con que él os ha marcado para el día de la liberación final. Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda la maldad. Sed buenos, comprensivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo.

¿Que es la familia?

“La familia es como un reloj. Cada pieza es un componente, cada pieza trabaja junta para que el reloj funcione bien. Pero, ¿Quien le da cuerda? ¿Quien hace que cada pieza, cada componente, haga su función? El dueño. Y…¿quién es el dueño del reloj? Dios”

ego sum seminarian

Como dice el catecismo de la Iglesia Católica

“En el plan de Dios, un hombre y una mujer, unidos en matrimonio, forman, por sí mismos y con sus hijos, una familia.”

Pasaje del Catecismo de la Iglesia Católica – Compendio Iglesia Católica artículo 546, 2

La familia es la célula original de la sociedad humana, y precede a cualquier reconocimiento por parte de la autoridad pública. Los principios y valores familiares constituyen el fundamento de la vida social. La vida de familia es una iniciación a la vida de la sociedad.

En Cristo la familia se convierte en Iglesia doméstica, porque es una comunidad de fe, de esperanza y de amor.

Una familia es una unidad muy importante, la cual, unida, es capaz de afrontar cualquier cosa por difícil que sea.

La Paz

Os voy a contar una historia que pasó hace tiempo, un tiempo en el que nadie conocía La Paz.

Era el 14 de Julio de 1942, estábamos en plena segunda guerra mundial. Éramos tres hermanos, Louis, Mathis y yo, Jules.

Mi padre, Arthur, estaba en la guerra y mi madre, Emma, estaba embarazada de 8 meses y poco más, y era yo el que tenía que cuidar a todos.

Vivíamos en una pequeña aldea a las afueras de Francia, en una pequeña caseta. Todo iba más o menos bien, no volví a ver a mi padre pero si recibíamos noticias suyas. Al parecer todo iba bien hasta que nos enteramos de que mi padre murió. Mi madre dió a luz y a los pocos días cerró los ojos para siempre. Como ya he dicho éramos tres hermanos y con el bebé cuatro, pero no duró mucho más y a los pocos días, murió.

Los días pasaban y los años, y en 1943 el Eje empezaba a invadir Francia. El terror se apoderó de la casa. Louis, el más pequeño, después de oír el estallido de una bomba, aquella noche durmió para no despertar jamás. Estábamos Mathis y yo, nos llevábamos un año, él tenía diez y yo once. Estábamos traumatizados ante la situación. Una mañana, me parece que de un sábado estábamos desayunando las sobras de la cena del día anterior cuando de repente tocaron la puerta con unos fuertes golpes, mi hermano se escondió y yo me asomé. Allí en la puerta estaban dos hombres vestidos de verde con una cinta roja en el brazo en que cual se veía una especie de cruz torcida, uno llevaba una arma y el otro sostenía un ariete, el hombre que lo llevaba parecía estar muy enfadado. Eran soldados Nazis. De repente el que llevaba el arma miró hacia la ventana y me pilló desprevenido, éste le gritó unas palabras a su compañero y el del ariete derribó la puerta de un solo golpe. El del arma empezó a disparar a todos lados y mi hermano Mathis se asustó y salió de su escondite, yo le grité que no lo hiciera pero lo único que conseguí fue llamar la atención de los hombres. Ellos miraron hacia mí, el hombre levantó el arma con la intención de disparar pero de repente Mathis salió de la casa y echó a correr. Los soldados desviaron la mirada y le dispararon en la cabeza, yo me eché a llorar y destrozado, empecé a gritar. Salí de la casa corriendo pero no llegué muy lejos, a unos pocos pasos de salir recibí un disparo en la espalda y caí de rodillas. Pocos segundos después cerré los ojos. Me acuerdo perfectamente que todo estaba oscuro y no se veía nada. En ese momento se acabó todo. Reinaba… ¿La Paz?

Entonces me pregunté.

Paz, ¿que será La Paz?

La Paz es no ir andando por la calle con el miedo encontrarte ninguna persona que me quiera matar.

La Paz es no tener que vivir encerrado entre cuatro paredes pensando si mañana amaneceré vivo.

La Paz es saber que mañana comeré y que nadie me vaya a robar.

La Paz es saber que hay alguien en este mundo que me ama.

Aunque no existan los nazis y estemos en 2018 hay miles de personas viviendo en esta situación.

Hay miles de personas con hambre por culpa de la maldad de los hombres

Hay miles de personas con el temor de morir de la noche a la mañana literalmente.

Y solo hay una cosa que puede cambiarlo.

La Paz.

Ego sum seminarian

Historia: Cadena de favores

Iba un niño en un monopatín cuando de repente se calló. Un obrero que andaba cerca le ayudó a levantarse y le cogió las cosas y se las dio.

El niño, feliz, siguió su paseo cuando de repente se encontró con una anciana que estaba cargada de bolsas de la compra y no podía cruzar la calle. El niño, con mucho respeto le cogió las bolsas y le ayudó.

La anciana, feliz, siguió su camino, y se encontró con una muchacha que estaba agobiada buscando una moneda para pagar el aparcamiento. La anciana se acercó y le dio una moneda.

La muchacha, feliz, siguió su camino. De repente, se dio cuenta de que a un hombre se le había caído la cartera. La muchacha la cogió, se acercó al hombre y se la dio.

El hombre, feliz, siguió su camino hasta que se dio cuenta de que una pareja estaba intentado sacar un mueble de su coche, el marido se acercó y le ayudó.

El marido feliz, y cansado, se sentó en un bordillo y se dio cuenta de que había un hombre pobre y un tendero aburrido en la otra parte de la calle. El marido se acercó al tendero y compró un par de perritos calientes. El tendero que estaba aburrido se puso más contento y le regaló al marido una botella de agua. El marido se acercó al pobre y le dio los perritos calientes y la botella de agua.

El pobre, feliz, estaba comiendo cuando de repente pasó un empresario a mucha prisa y sin darse cuenta se le cayó una libreta, el pobre se acercó, cogió la libreta, se acercó a empresario y se la dió.

El empresario, feliz, siguió su camino. Pasando al lado de una floristería compró un ramo de flores, se acercó a una muchacha que estaba sentada, sola en un bar y un poco deprimida, y le regaló el ramo de flores.

La muchacha feliz se fue del bar.

Pocos segundos después se acercó la camarera a la mesa y encontró que le había dejado un billete de 20€.

La camarera, feliz, siguió su trabajo cuando de repente se dio cuenta algo. Se acercó a la barra, llenó un vaso de agua, se acercó a una persona que paria cansada y le dio el vaso.

Y… ¿sabéis quien era esa persona?

El obrero que había ayudado al mucho y que había empezado la cadena de favores.

El paralitico

Un día vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro y, como no podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralitico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados» (Lc 2, 3-5).

El prestamista

Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios

y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos.

¿Cuál de ellos le mostrará más amor?». Respondió Simón y dijo: «Supongo

que aquel a quien le perdonó más». Y él le dijo: «Has juzgado rectamente».

Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? […] Desde que

entré, no ha dejado de besarme los pies. Por eso te digo: sus muchos pecados

han quedado perdonados, porque ha amado mucho, pero al que poco se le

perdona, ama poco» (Lc 7, 41-47).

Historia: el padre y sus hijos

Esta es la historia de un padre que tenia don hijos. Uno de ellos era un sinbergüenza y el otro era más bueno.

El hijo sinbergüenza venía todos los días del colegio con problemas, comía y se subía a su cuarto y se pasaba el día no haciendo nada y cuando el padre se iba, éste se ponía a jugar a la Play.

El otro hijo no decía nada, comía se subía a su cuarto y se encerraba y se pasaba toda la tarde.

Pasaron los años hasta que los dos hermanos se hicieron mayores y decidieron sacarse el carnet de conducir.

Fueron los dos hermanos, el sinbergüenza sacó un suspenso y el hermano callado también suspendío.

Ambos hermanos se presentaron otra vez a los exámenes y el sinbergüenza aprobó raspado y el callado sacó un sobresaliente.

Luego llegaron a los exámenes de práctica. El hijo sinbergüenza aprobó y el callado sacó un sobresaliente.

Al fin consiguieron el carnet. Pero solo había un solo coche, el del padre.

Hermano sinbergüenza era el único que usaba el coche y se iba por ahí de fiesta, mientras que el hermano callado no podía usarlo.

Una mañana, estaban todos sentados a la mesa desayunando y hecharon en falta al hermano callado.

El padre le prenguntó al sinbergüenza si había despertado a su hermano y éste le dijo que no estaba.

Se había ido.

El padre puso la tele y en las noticias salíó que se había habido un accidente en la autobía. El coche era el del padre y el muerto era su hijo.

El padre destrozado fue al cuarto de su hijo para recoger las últimas cosas y al abrir los cajones se encontró con preservativos, exámenes fotocopiados, ensallos de firmas falsificadas…

‼️ORACIÓN PARA ANTES DE UN EXAMEN‼️

Dios Padre Hijo y Espíritu Santo:

Tú que eres la Luz y la Verdad

te pido que ilumines mi mente

para aprender y llenarme de sabiduría;

que me regales la fortaleza

para vencer la pereza y la desgana;

que me inundes con tu paz

para sobreponerme al estrés de estos días.

A encomiendo éste examen,

mi trabajo y mi vida

Amén.